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PAMPLONA ACTUAL

29/10/2007 GMT 1

Siguiendo un rastro “La labor periodística no es sólo pantalla”.

doragimena @ 13:51

 Siguiendo un rastro “La labor periodística no es sólo pantalla”.

redactores1.jpgOptar por estudiar Comunicación Social no resulta complicado. Lo complicado es ejercer la profesión, creer que realmente eso es lo que se quiere lograr y no pasar indiferente ante el gremio. El periodista enfrenta situaciones de alegría, tristeza, insultos y riesgo de vida; todo esto dentro de su profesión.

Antes de saber lo que me podría suceder yo creía que nada podía pasar, que todos eran ‘buenos’ y por lo tanto entenderían que era inexperta y que lo que yo deseaba era adquirir experiencia. Tuve la oportunidad de realizar varias entrevistas, participar en el club de periodismo de mi colegio, vincularme a emisoras, pero nada como lo que me sucedió aquel sábado del mes de marzo del año 2004.

Salía de los talleres del club de periodismo - de mí colegio-. Ese mismo día nos entregaron los temas para la primera edición del periódico "Acontecer Braulista".

Desde que inicié en el tema 'periodístico', me ha llamado mucho la atención la parte social, recoger comentarios, quejas y anécdotas para darlas a conocer a los demás y que se den cuenta de que muchas veces nuestros problemas no son nada en comparación con los de los demás (aunque no sea bueno comparar, es una pizca de conciencia).

El tema que yo elegí investigar, fue el SIDA y las 'trabajadoras sexuales'.
Con mi primer tema de investigación no me fue mal, realicé el trabajo de campo, de estadística y todo salió bien. Pero, en esa mañana, -calurosa por cierto, pues vivía en Yopal Casanare y cursaba grado 9-, mi descomplique y confianza en todo el mundo cambiaron. Una compañera me dijo que deseaba realizar esa investigación conmigo, yo le dije que no había ningún problema. Nos despedimos, cuadramos la ‘agenda’ para ese día, pues teníamos compromisos académicos. Finalmente decidimos iniciar esa misma mañana la investigación.

Nos desplazamos a la zona de tolerancia de ésa Ciudad que dista del colegio unos 500 mts. Llegamos a la zona; nos paramos en la esquina  y no sabíamos que hacer, cómo caminar, cómo mirar, ni qué decir. Poco a poco adquirimos el valor, decisión y confianza. A mí, se me hizo muy fácil, ir a ese lugar sin tener alguna acreditación o guía por parte de los ‘expertos’ en  investigación. (Uno de los errores a los que me debí enfrentar por el acelere y apuro para conseguir la información y sentarnos a redactar).

Caminamos unos 80 metros y nos decidimos a entrar en una casa donde estábamos seguras estaban en “acción”. Tocamos a la puerta, -muy decentes nosotras- y nadie respondió, procedimos a entrar, mientras mirábamos a lado y lado y contamos 4 habitaciones. Terminamos el tan infinito pasillo y nos encontramos con una “parejita”. Sí, una de las trabajadoras estaba planeando su cita, (y es la hora en que no sé si era inmediata o para la noche, ya que la cita no se concretó. Ya van a saber por qué).

Saludamos a la señora y al señor, ella no nos contestó, él  muy amable  nos sonrió y observó detalladamente. Procedimos a presentarnos y hacer la petición de entrevista; (realizando otro paréntesis, aún pienso en que error cometimos) la señora, que estaba en la entrevista de trabajo nos volteó a mirar y, enfurecida nos dijo que nos fuéramos porque le íbamos a espantar al cliente con esas preguntas.  Él, ‘muy amable’ nos dijo que “no le hiciéramos caso” y nos sentáramos. De inmediato, el aspecto de coqueteo y seducción de la señora se transformó en ira y deseos de sacarnos de inmediato y como pudiera de la casa. Se levantó de mal genio de la silla Rimax en la que atendía a su cliente, la botó y nos retó; nos preguntó que a qué íbamos, que si le queríamos ‘montar’ competencia o quitarle el cliente. Además puntualizó que el hecho de que nosotras fuéramos jóvenes, no significaba que se le tuviésemos que restregar en la cara y de paso quitarle el cliente.

En ese momento, mi compañera y yo entramos en pánico, no podíamos creer que eso nos estuviese sucediendo, pues nunca nos negaban algo o nos formaban problema. Entonces, mi amiga se hizo atrás mío y me dejó enfrentando la situación. Por esas milésimas de segundo, mientras la señora pronunciaba y gesticulaba todas esas palabras que para mí pasaron a un segundo plano –de momento- yo me encomendaba a todos los santos y la fotografía de mi mamá la tenía presente, mientras pensaba el regaño que me esperaba. Terminaron los insultos y regaños, mis oídos aún no procesaban bien el ruido que por ese instante era acompañado por el timbre de voz de quien nos regañaba y armaba escena de celos.

Entonces, cuando salió otra mujer de una habitación cercana al lugar en donde se realizaba la cita, preguntó que era lo que sucedía; pronunciando más de cinco palabras por cada 3 segundos, la señora que planeaba la cita contó “TODO” lo que habíamos ocasionado mientras salía de la casa furiosa y dejando sentado a su cita. Entonces, se devolvió y nos dijo que le teníamos que reponer esa cita perdida del día o de la noche, en fin, el caso era que nosotras teníamos que hacer que señor volviera a desear estar con ella. En ese momento, cuando nos explica lo que teníamos que hacer, se para el señor, también muy enojado, pero no con nosotras sino con el comportamiento de la que en esa noche o día iba a ser su compañera de cama. Cuando la señora ve que el señor se para muy molesto, más molesta se puso ella y más nos renegaba. (Fue toda una odisea que duró 5 minutos, pero que para nosotras se convirtió en toda una vida) La señora por fin trato de calmarse cuando notó la actitud del señor y le pidió que no se fuera. El señor le dijo que él no pensaba aguantar esa situación y que nosotras no habíamos hecho nada. Entonces, le dejó dinero sobre la mesa y salió de la casa despidiéndose de nosotras y pidiéndonos disculpas. Disculpas que fueron mal interpretadas por la que había perdido su cita.

Las miradas se cruzaban y decían mucho en el momento, tal vez lo decían todo. Mi compañera y yo blancas del miedo, la señora que había perdido la cita tornó su color moreno de piel a negro por el mal genio que sentía. La otra señora, la que había salido a preguntar que sucedía, comprendía la situación de su compañera, la diferencia era que ella sí nos había saludado, nos “protegió” de la reacción posterior de la señora que había perdido su cita y nos sugirió que nos fuéramos, pero antes nos explicó las circunstancias en las que ellas se encontraban.
Nos contó que se encontraban ‘aburridas’ porque todos los días alguien distinto llegaba a pedir entrevistas, a preguntar por su vida íntima y a “prometer” soluciones para esa vida que llevaban. Además, nos dijo que esa señora que había perdido su cita –pero no del todo porque le dejaron dinero- tenía dos hijos pequeños que mantener y que no vivían con ella por su trabajo.

Entonces, en ese momento comprendí que labor era la que nosotras como ‘semillitas’ de la comunicación debíamos emplear. No era solo el hecho de ir, saludar muy bien, tal vez ganar la confianza de esas señoras, formular preguntas y ya. Tengo claro que los comunicadores no vamos a salvar el mundo, somos un puente entre la información y el ciudadano, pero también debemos tener claro que las personas a quien entrevistamos no son simplemente nuestro objeto de estudio, nuestro medio de darnos a conocer por nuestra pilera en la obtención de las cosas, sino que son seres humanos que escogimos para indagar por qué algo importante para la sociedad, tal vez malo para ellos ha sucedido. En este caso, queríamos comentar la vida de alguien, volverlo a exponer una vez más –según lo que nos comentaron- y salir del lugar como s nada, satisfechas por nuestra nota e investigación pero sin haber logrado brindar algo en la vida de ella que de pronto hubiese hecho ese día diferente. Tal vez el no habernos aparecido ese día en esa casa no le hubiese quitado la intranquilidad y tampoco le hubiese generado la duda de ¿ahora qué les doy de comer a mis hijos?.

A partir de ese día, descubrí varias cosas:
 Comentarle todo a mi mamá.
 Estar siempre identificada.
 Pensar para actuar y no dejarme llevar por mis afanes y ansiedad de querer conseguir ya las cosas.
 Ponerme primero en los zapatos del otro e imaginar como me sentiría yo si alguien llegara a pedirme una entrevista para saber por qué yo hago x o y cosa.
 Pero lo que más aprendí gracias a esta situación fue a recibir un no como respuesta, a comprender que a mi alrededor se gesta la historia de alguien que tal vez no a tenido las mismas comodidades mías, y que por lo tanto recurre a estos trabajos. Con esto, aprendí a querer más el periodismo, a investigar más, a no querer solo el mundo de la ‘pantalla’, sino a interiorizar, reflexionar y aportar.

Ahora estoy en primer semestre Comunicación social y Periodismo. Han transcurrido 3 años luego del incidente y me siento bien por ese suceso del que aprendí más que si me hubiesen dado la nota.

Finalmente, encontré frente a esa casa a un homosexual, quien decidió concederme la entrevista luego de haberme preguntado muchas cosas. Hoy en día aún  hablo con ese personaje, le ayudo, le aconsejo y yo recibo lo mismo de su parte. La entrevista se convirtió en una amistad que no quiero dejar porque he aprendido y  madurado más ante las situaciones de la vida.
 

PAMPLONA, CONOCE SU NUEVO ALCALDE

 

Después de cerradas las elecciones y realizado el conteo de votos, los habitantes de Pamplona, conocierón el nombre de su nuevo líder en la Alcaldia, los proximos cuatro años KLAUS FABER MOGOLLON fue el ganador con un porcentaje 30.34 % sobre Carlos Arturo Bustos quienes tuvo un porcentaje de 23.67 %. Los demás candidatos obtubierón un porcentaje inferior al 18%.

Desde el próximo 1 de Enero Pamplona será nuevamente gobernada por Faber quién fue Alcande en un periodo pasado.

En completa tranquilidad se llevarón a cabo las elecciones, la lluvia no impidío que sus habitantes salierán a ejercer su derecho al voto.

DORA GIMANA BLANCO MENDOZA

63556586

 

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